jueves, noviembre 23, 2006

Otro viernes


El maldito despetador me despierta como todos los días.
¿Qué hora será?
Hoy me toca levantarme para apagarlo, pues a ayer justo antes de acostarme lo dejé lejos de la cama para obligarme a levantarme.

Me duele todo.
Apago el despertador y vuelvo a la cama sin abrir los ojos, cuando estoy apunto de volver a perderme en los brazos de morfeo me acuerdo del trabajo, hay gente que depende de mi.

Me vuelvo a levantar, una ducha rápida, no me afeito, ni me peino, ni desayuno.
En el espejo no me reconozco, y precisamente por eso sé que soy yo.

En la calle agradezco no haya salido el sol todavía.
Cada paso hacia el trabajo se me hace como una maratón, cada zanja de obras me supone un recordatorio al excelentísmo Alcalde de Madrid...

Me paro en un bar y pido un Red Bull y una cocacola, el camarero sin pestañear me lo pone, veo de reojo su sonrisilla de los viernes, yo no tengo fuerzas para sonreir.

Antes de sentarme en el ordenador de la oficina me acerco al lavabo a refrescarme un poco, me miro al espejo y ahí está.
Sobre el hombro izquierdo, un diablillo rojo, con gafas de sol, cara de no haber dormido en su vida.
En el otro hombro veo un angelote, tambien con gafas de sol, de pie mientras me mira y no dice nada.

El diablillo se cambia de hombro y se apoya en el angelote como un par de amigos de toda la vida.
Los miro a sus gafas de sol, nos sonreímos los tres a la vez y me oigo decir.

'Esta el la última vez que trasnocho entre semana'

Las carcajadas del diablillo y del angelote me acompañan el resto del día.

Lo volveré a hacer. ;)

P.D.:El de la foto no soy no XD

viernes, noviembre 03, 2006

Noche de difuntos


Noche del 31 de Octubre al 1 de Diciembre.
Festividad ancestral donde las haya, de esas de antes del cristianismo, como muchas otras.
En el entorno anglosajón es una noche de fiesta, con el famoso truco o trato.
En España se supone que es una noche casi como cualquier otra víspera de fiesta, en España la fiesta de verdad es la del día de difuntos, día de visitas a los cementerios para recordar a nuestros muertos.

Normalmente no quiero recordar a los muertos, no me gusta. Me produce una sensación de vacío, de pérdida.
Recuerdo una vez que fuí a un cementerio el día de todos los santos, acabé con ese sabor agridulce de los cementerios.
Triste, por que es dificil que un cementerio sea alegre, bonito lo pueden ser, pero alegres...
Agridulce por los mensajes de las lápidas, los nichos, esas frases que en unas pocas palabras expresan varias vidas. Pequeñas poesías que expresan el amor y el dolor, que tan amenudo van paralelos, o al menos lo parecen.

Este año quise hacer algo distinto, ni fiesta de Halloween, ni simplemente ir de borrachera, ni disfrazarme...

Y varios días antes encontré lo que quería hacer.
En el Auditorio Nacional ponían el Requiem de Mozart.

Antes nunca había sentido escalofríos en la piel por escuchar música como los que sentí esa noche, con el comienzo del Lacrimosa...

La noche terminó cuando a las 5:30 de la madrugada me volví andando a mi casa, cerca de una hora de camino.
Fue una noche muy curiosa.

P.D.: Cuidaos.